lunes, 26 de diciembre de 2016

Héctor Schmucler: "La memoria no debería preguntar qué pasó sino cómo fue posible"



Héctor Schmucler es considerado uno de los padres de los estudios en Comunicación en América Latina y plantea que la influencia de los medios está sobredimensionada. Es sociólogo y profesor emérito de la Universidad Nacional de Córdoba, pero descree de la capacidad de abstracción cientificista de los académicos (“porque no se puede pensar lo social al margen de las ideas que uno tiene”).
Cada una de las palabras parece salir pudorosa de su boca hasta que una de sus manos la enhebra en el aire y la cose a una frase que invita a pensar. No teme en plantear sus reflexiones como dudas, pero por agudeza y precisión queda claro que son provocaciones. Prefiere la pregunta a la respuesta y la discusión al consenso. Es que para él, “las verdades consagradas no favorecen al pensamiento”.
Fundó y dirigió revistas paradigmáticas como Los Libros, Comunicación y Cultura y Controversia, donde escribieron o se formaron casi todos los intelectuales que actualmente participan del debate político nacional. Y aunque él, con 83 años, se diga “retirado” de esa batalla, sus intervenciones siguen inquietando a los que se animan a pensar.
Schmucler recibe a Tiempo Argentino en la Facultad de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata, la misma casa de estudios donde a principios de la década del 70 creó la primera cátedra de Semiología de la Prensa Escrita en América Latina. “Queríamos mostrar cómo por infinitos caminos se difunde, y no necesariamente de forma consciente, una manera de pensar”, recuerda. Hoy, con aquella idea más extendida, el esfuerzo está en desnaturalizar el planteo de que las nuevas tecnologías son neutrales: “son una forma de pensar y existir en el mundo”.
Schmucler es cordobés pero nació en Entre Ríos. Recién al año conoció su lugar de pertenencia al que siempre volvería después de sus viajes y su exilio durante la última dictadura militar, esa que desapareció a Pablo, uno de sus hijos, militante de Montoneros. Es en esa ciudad, precisamente, donde dirige desde hace años el Programa de Estudios sobre la Memoria. Allí vuelca su mirada crítica sobre el proceso local, una visión que no tiene contemplaciones siquiera consigo mismo.
“Tengo la sensación de que la preocupación por la memoria ha perdido entusiasmo colectivo. Como si se hubiera llegado a ciertos mojones. Pareciera que el tema de la memoria ha quedado muy acotado a los organismos que trabajan sobre esto: los estudiosos, intelectuales, grupos políticos vinculados a lo que se llama derechos humanos. Y no es que grandes sectores de la población no tengan memoria, pero el énfasis que hemos puesto en la importancia de la memoria con el paso del tiempo parece que se hubiera quedado más cristalizado, más museificado, y eso no me agrada. Porque yo pienso a la memoria como una cosa activa, como una búsqueda incesante. No la repetición de verdades (o de no verdades) consagradas. Sino más bien como un interrogar. Tal vez lo central es, más que recordar puntualmente o anecdóticamente, preguntarse cómo fue posible que ocurrieran las cosas. La historia muestra que con recordar solamente no basta `para que no se repita`. Porque las cosas suceden, nunca igual, pero de otra manera. Aparte, recordar para que no se repita implica presuponer que lo que nosotros condenamos lo van a condenar también nuestros hijos. Pero los ejemplos abundan en que las cosas se repiten no por olvido, sino por recuerdo. Aquello que nosotros consideramos negativo para otra gente, y a veces para la mayoría de una población, no resulta tan negativo. El ejemplo de Bussi es prototípico. Él fue represor, después interventor y después gobernador elegido. Algunos decían: pero cómo puede ser que la gente no se acuerde. Y después alguien hizo un estudio interesante y vio que si se acordaban, pero lo que recordaban era que fue `el que puso orden ahí`. A uno le puede gustar o no y yo no digo que esté bien. Pero no equivocarse. Lo votaron conscientes, o mejor dicho con ciertos niveles de conciencia. No es que todos estuvieran de acuerdo con sus ideas criminales. Y a veces uno, estudioso del tema o involucrado ideológicamente desde otro lugar, no se anima a pensar que el otro puede ver bien lo que uno ve mal. Por eso, me parece, la pregunta de cómo fueron posibles los hechos alcanza a una comprensión más profunda de aquello recordado. Entonces para mi la pregunta central del trabajo de memoria es: ¿cómo fueron posibles los hechos? Porque hay condiciones de aceptabilidad para que determinados procesos o hechos ocurran”.
Es que es más difícil llegar a consensos sobre la base de esas preguntas…
La pregunta abre a un campo de discusión muy grande. Y la discusión para mí es muy buena. Cuando digo discusión quiero decir opiniones confrontadas. Porque pensar cómo fue posible, en última instancia, no tiene una respuesta absoluta. Por ejemplo, cuando hablamos de memoria en la Argentina, y no creo que sea lo mejor, siempre partimos de un punto: la dictadura. Porque en general la memoria ha trabajado intensamente (la mayoría de los organismos lo han hecho) en lo que llaman “historia reciente”. Otro equívoco, ¿no? ¿Porque cuándo empieza lo reciente? Aparte se nos va haciendo cada vez más lejos. Digo, son temas que semánticamente son importantes. Porque si uno marca una fecha y no va más atrás, tal vez deja a un lado esto que vengo insistiendo: cómo fueron posibles las cosas. Yo he escrito alguna vez que para pensar el 24 de marzo de 1976, fecha emblemática, hay que pensar el 23 de marzo, porque sino no entendemos nada. Y cuando digo 23 es una metáfora. Es decir, cómo se fueron dando las cosas con toda seriedad y con la menor carga de prejuicio posible. Estar abierto a cosas que a veces contradicen a la creencia que uno tiene…
O que ponen a uno en cuestión. Vos planteaste hace 10 años la importancia de hacerse cargo de los actos en un debate sobre la violencia revolucionaria de los 70 y se generó bastante polémica…
Porque hacerse responsable de los hechos, aún de aquellos de lo que uno no es inmediatamente responsable, suena medio extraño y cuestiona mucho. Es muy difícil de aceptar porque es intranquilizante, no por mala fe, haber callado algo. Porque eso también te hace responsable, porque no solo se puede criticar lo que ocurrió, sino lo que uno no hizo. Y eso sin ninguna garantía, porque por más que uno hubiera dicho algo quizás las cosas ocurrían de la misma forma.
Eso también puede verse en posiciones sobre cuestiones actuales como la inseguridad o la pobreza donde no se asume una responsabilidad social. ¿Esto puede pensarse como una herencia de otras responsabilidades no asumidas?
Esa es una tendencia muy repetida en la historia, no solo de los últimos 30 o 40 años. En la historia con frecuencia se han ido estableciendo ciertas categorías complejas donde la responsabilidad se adjudica a alguien, cosa que a veces es razonable pero también, de paso, sirve para que uno se lave las manos. En ese sentido, insisto, somos responsables de todo lo que hicimos y dejamos de hacer. Pero eso no significa que se los acuse. Uno puede sentirse responsable y no es necesariamente culpable. Creo que escabullimos en esto como en otras cosas de la vida, porque es incómodo. No me parece bien, pero lo entiendo. Si yo tengo que dar cuenta en la vida pública de lo que hice en mi vida privada, me resulta más complicado vivir conmigo mismo. Es una razón sin dudas que está en el orden de lo psicológico, lo subjetivo. Pero a la política a veces se le quiere dar una especie de razonabilidad donde no integra la subjetividad de cada uno. Para decir que uno de los límites del pensamiento de la política es no darle este valor a la existencia cotidiana. Como si la acción pública, la acción política y también la memoria, fueran ajena a los sentimientos de uno, a los sueños de uno, a los padecimientos. Y los seres humanos no podemos prescindir de eso porque es nuestra condición.
¿Y qué pasa cuando, como en estos años, aparecen instituciones oficiales vinculadas a la memoria?
Ahí es donde se tiende a la museificación. Pero eso no es solo de aquí, es una tendencia general en los trabajos de memoria en el mundo entero. Y yo no estoy en contra de los museos, sino del congelamiento. Porque son todos procesos históricos en permanente interpretación y no es lo mismo que en un museo donde se expone una escultura (porque la escultura está y permanece pero se la interpreta distinto). Cuando se congela un hecho ya no se pregunta más. Ya está la verdad objetiva de esto y me parece que eso no favorece al pensamiento político.
En los últimos años desde el discurso oficial se dio un impulso a que la memoria tome un rol central en la sociedad. Puede ser entonces que para que las preguntas sean más insidiosas tenga que pasar otro gobierno y otra etapa generacional donde la memoria no ocupe ese espacio simbólico tan importante
Yo creo que los cambios previsibles de gobierno muchas novedades ya no van a traer, aunque puede haber matices. Y en eso, sin dudas, lo generacional es importante. Hoy hay que considerar a los hijos de desaparecidos por ejemplo, o los hijos de militares muertos que también están en una búsqueda (al margen de lo que a uno le gusta o no), porque un hijo siente la pérdida de una madre o un padre más alla de que sea militante, por el hecho inmediato que es la filiación. Hay un primer movimiento humano por encima de los valores. Es decir, uno siente la pérdida del padre, la madre, el hijo al margen de las ideas. Más aún, lo siente aunque esté en contra de las ideas. Pero, volviendo a lo generacional, en la medida de que pase el tiempo me parece que hay menos compromiso de los hijos para dar cuenta de lo que hizo el padre o la madre. Y ahí, no quiero generalizar, pero habrá como una mayor autonomía y por tanto libertad. Entonces, lo generacional puede tener dos consecuencias: una sería muy negativa que es el olvido y que sería lamentable porque nos quita densidad en nuestras propias vidas; la otra posibilidad es la de una mirada menos inmediata, no tener que dar cuenta y decir que a mi padre lo han desaparecido y es un hecho criminal sean por las razones que sean, haya estado equivocado mi papá o no. Si llegáramos a eso podríamos ir avanzando con mucha más profundidad y explicándonos también muchas más cosas. Y sobre todo, postergar el olvido. Porque evitar es imposible, al final quién se acuerda de las cosas que ocurrieron salvo los manuales de historia. Estamos en un mar de olvido. Es decir la humanidad olvida y tal vez no tenga otra posibilidad. Pero no es un pecado el olvidar. El olvido quiere decir también clausurar la búsqueda del presente. Porque este presente, que es lo único que uno vive, tiene que ver con el pasado aunque no sea inmediatamente vinculado.
¿Y cómo se puede pensar el olvido en una época donde todo pareciera quedar guardado en Internet?
 Es un tema muy importante y no puedo hacer afirmaciones contundentes al respecto. Pero creo que esta especie de hipermemoria (porque todo está y eso se vuelve inimaginable) es un atentado terrible contra la memoria. Tampoco me gusta mucho la pedagogía que se ha impuesto de que no hay que memorizar nada. Cuando era chico todos sabíamos versos de memoria y no era cuestión meramente de erudición o que en una fiesta un mayor diga “a ver juancito recitate algo”. Es que uno piensa con lo que tiene en la memoria, a diferencia de las máquinas que tienen memoria pero después viene un procesador que trabaja con esos datos. El procesador no tiene la menor idea de qué está haciendo. No conoce la semántica, le da lo mismo una palabra de un tipo u otro. El proceso es el mismo pero no tiene que ver con la memoria. Nuestra memoria nos hace, nos constituye. Creo que hay una degradación de lo humano al hacer totalmente dependientes de algo grabado en otro lado. Porque la búsqueda de Internet no es guiada por la memoria de uno, sino por lo que va dando la frecuencia de búsquedas o patrones del buscador (que se han impuesto tanto que nos parece que son los únicos posibles). Pero en el pensamiento humano no hay una guía, no hay palabras clave. En la vida de pronto aparece una voz, una música que recuerda o un cielo brillante con nubes y lo incorpora uno en un orden de pensamiento. Google no puede hacer eso porque está programado para otro orden secuencial a la manera en que alguien piensa que es secuencial. Digo esto porque me parece que es un empobrecimiento del espíritu humano. Pero si uno piensa que todo está en Internet y que hay un lugar donde recurrir, para qué lo voy a recordar. Y me parece que todo lo demás es olvido. Es un tema, me parece, de los más importantes que la civilización contemporánea, porque hay una hipermemoria técnica y una hipomemoria real en la existencia de las personas.
Y hoy aparecen espacios nuevos de discusión, como programas de televisión o twitter, que parecen no permitir extensos argumentos
Es que se ha ido configurando y aceptando la idea de que las cosas son buenas o mejores cuando se hacen en menos tiempo, es decir, cuando el resultado es lo más inmediato posible. Todo está configurado en función de la velocidad y tiene que ver con una idea de la eficiencia. No es casual ni tampoco muy calculado. Pero todo desarrollo técnico tiene que ver con otras ideas más generales que circulan en la sociedad o en los lugares de poder de la sociedad.
Es decir que detrás de los límites aparentemente arbitrarios que hay en dispositivos como Twitter, por ejemplo, donde hay una extensión máxima de caracteres, hay una idea operando
Exactamente, estas tecnologías se naturalizan y es como que fueran neutras. Esto se ha dicho y viene de una larga discusión. Las teorías más dominantes dicen que las tecnologías son neutras y dependen de quien las utiliza. Muchos pensadores, con quienes comparto el punto de vista, dicen que las tecnologías son maneras de pensar y existir en el mundo. Recién hablábamos del tiempo y la velocidad, y a veces los educadores dicen que los niños muestran dificultad para atender a relatos largos. Peroporque hay una técnica a la que están acostumbrados. Porque la televisión no admite relatos largos. Puede haber 180 capítulos de algo, pero los actos, cada toma, tiene que ser significativa y tiene que seguir capturando la atención del espectador y eso ya no es una pura técnica abstracta. Es una manera de pensar. Yo debería responder: deme tiempo. Pero tomarse tiempo para pensar no habla bien del ciudadano contemporáneo.


Recuadro: El pesimismo
A Héctor Schmucler lo expulsaron del Partido Comunista en los 60, cuando editaba la revista Pasado y Presente y desde el PC lo acusaron de “revisionista”. Entre el 73 y el 74 tuvo una “breve y periférica” aproximación a Montoneros, pero se fue porque sentía que se había “hipermilitarizado”. No volvió a militar, pero si adhirió a algunos proyectos más cercanos a las ideas socialdemócratas, como el de Alfonsín, según señaló en una reciente entrevista en el diario La Voz. Allí también señaló que se sentía pesimista sobre la posibilidad actual de cambios sociales. ¿Por qué?
“Lo que ocurre es que mi mirada la creo hoy mucho más libre de lo que pensaba hace 50 años. Quiero decir con más autonomía, no atenida a verdades dogmáticas. Entonces cuando yo digo que soy pesimista digo que harían falta grandes transformaciones de procesos por los cuales las ideas han penetrado más en la sociedad del consumo: la idea del tener, de la riqueza como felicidad, del dominio. Estas se han ido consolidando durante siglos y me parece que todo apunta a que se aumente. Y cuando vos evocabas esos años… Te doy un ejemplo paradigmático: cuando uno pensaba en China hace 40 años uno pensaba en esa otra cultura milenaria con un fuerte atractivo, o en una nueva forma que se oponía a la soviética de hacer el socialismo. Había una expectativa ahí. Era un socialismo más acorde con el pensamiento de igualdad que uno podía tener si se lo comparaba con el Stalinismo. Hoy China es el modelo del capitalismo. A mi, que soy viejo, cuando se habla de tasas chinas, que es un término que se asocia con tasas elevadas de crecimiento, me produce, no puedo decir horror pero bueno. Que China sea el ejemplo de aquello que uno creía que era la negación, es como para ser pesimista. Después, cada fracaso va consolidando el fracaso y va dejando una memoria de resignación. Creo que el mundo vive esto. No con otra idea, sino resignándose y viendo como se acomoda dentro del esquema existente. Quiero decir, en Europa hay crisis, se sabe y hay infinidad de desocupados. Lo cual es lastimoso. Pero la vuelta al trabajo, pongamos, no es para hacer otra sociedad, sino para que todos tengamos acceso a aquello que el modelo social imperante dictamina como lo bueno”. 

Publicado en Tiempo Argentino  en noviembre de 2014

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Curame esta


Mientras los diarios tratan inútilmente de seguirle el ritmo a la vorágine de Internet y producen artículos para leer mañana con tendencias de ayer, cada vez más personas diseñan su presente con retazos de historias leídas en Facebook o Twitter. Los medios tradicionales ceden su influencia en la construcción de agenda en beneficio de los líderes de opinión de distinta escala que se adaptan rápidamente a los cambios y con menos pruritos, al tiempo que los consumidores bajamos las exigencias de verdad en búsqueda de una mayor comodidad. ¿Cómo nos informamos y qué dice eso de nosotros y de los medios?

Compartí esto, megustealo, retuitealo, creémosle un hashtag y hagámoslo TT. Que se sume algún famoso, que lo critique, pongámosle color, quizás agregándole una selfie en bolas, y que parezca robada. Hagámosle un meme, ahí quizás, y con Mascherano, por supuesto. Ahora sí vamos a ser virales o, al menos, conseguiremos un segundo de su amable atención. En el mundial de la noticia, hace rato, el cómo le ganó al qué. Fue 7 a 1, pero no generó tanto escándalo como la derrota brasileña en el mundial. Y en los medios tradicionales nadie se enteró.

Dos de cada tres estadounidenses adultos tienen una cuenta en Facebook y la mitad de ellos reconoce usarla para informarse. En ese segmento, integrado mayoritariamente por menores de 50 años, el 73% dice que mira fundamentalmente noticias vinculadas con el entretenimiento, un 65% artículos asociados con su comunidad, un 57% deportes y un 55% noticias de política nacional. Cualquier semejanza con la creciente distribución de contenidos en los programas informativos de radio, televisión, o en los diarios, no es mera coincidencia. Sin embargo, el informe del Centro de Investigación de Pew -una ONG con sede en Washington que analiza el estado de la prensa- alerta a sus editores sobre esa mímesis: solo una de cada cinco personas que se informan por esa red social también lee los diarios.

El estudio de Pew añade que apenas dos de cada 25 estadounidenses adultos se informan a través de Twitter. A pesar de la baja proporción, el dato significativo es que la mitad de ellos tiene menos de 29 años y que su uso principal es para seguir noticias de último momento. Ahí es donde aparecen los TT (apócope de Trending Topic, frase anglosajona que podría traducirse como Tema Tendencia). Allí la primicia le gana al chequeo de información y la noticia suele perder precisión para ganar en influencia, aun a cuestas de la veracidad. No hay contexto ni pretensión de objetividad. Solo rapidez y mucho sentido común, que en definitiva es “lo que le gusta a la gente”.

La misma tendencia encontró la consultora holandesa especializada en redes sociales Social Embassy que a mediados de año presentó un estudio sobre el impacto de estas en las noticias titulado: “Cada vez menos chequeo de datos y más chequeo en el público”. La encuesta realizada a 165 periodistas europeos (en su mayoría holandeses, estadounidenses e ingleses) destacó que los profesionales se conforman con ver las redes sociales para saber “de qué habla la gente” y apenas un 20% chequea la información antes de publicarla. Social Embassy resume esa posición como “publica primero, corrige luego si es necesario”.

Lejos de que esa situación preocupe a los periodistas, los entrevistados auguraron que cada vez habrá menos chequeo de información y se confiará más en la opinión pública como legitimadora. Finalmente, resume la consultora, “los periodistas esperan que en el futuro el periodismo se guíe por clicks y visitas antes que por el contenido”. Las estadísticas, se sabe, apenas refuerzan una sospecha. Su legitimidad, en cambio, depende de la fundamentación.  

Esclavos de las audiencias

“La disputa no es por la producción, sino por el consumo”, reflexiona la doctora en Comunicación Lila Luchessi en su artículo “¿Noticia o contenidos? Esa es la cuestión”. Allí sostiene que la pretensión de verdad periodística, que requiere de tiempos, procedimientos y corroboraciones, queda relegada en beneficio de la verosimilitud que atiende en un corto plazo a la necesidad de consumo de las audiencias. El planteo visibiliza dos grandes problemas: cómo se miden esas audiencias y cómo afecta a la calidad informativa el “periodismo a la carta”.

“El periodismo basaba su legitimidad en su narración, en ser el ´contador de realidades´ pero, cuando llegó la televisión y sus directos y su espectáculo, primero les dijo que eso no era periodismo, luego los imitó en su fragmentación y espectáculo y terminó convirtiendo el relato televisivo en el modo de narrar predominante; ahora sucede lo mismo: se imita a Internet”. Ahí buscan sus respuestas los editores de medios tradicionales según el investigador en comunicación y periodismo Omar Rincón, tal como escribe en su artículo “El periodista DJ es el medio”.

El problema para las grandes corporaciones mediáticas es que seguirle el tren a la web es imposible. Internet es simultáneamente texto escrito, sonido, imagen fija y en movimiento. Todo al instante y portátil. Puede seguirse desde la computadora de escritorio, la tableta o el celular. Produce información que genera una gran atracción por un corto período de tiempo. Promueve la interacción y demanda una breve concentración. Casi todas características que chocan contra el viejo ideal del periodismo concebido hace más de cinco siglos, cuando el tiempo se medía de otra manera. Es que la forma en que se vivencia el tiempo hoy es, en definitiva, lo que determina la práctica periodística.

La tecnología avanza más rápido que las estructuras, se sabe. Pero está en quienes conducen estas organizaciones la capacidad de adaptarse sin perder su razón de ser. Que algo sea viral en la web no le transfiere veracidad, así como que un tema se comparta en las redes sociales no lo hace particularmente atractivo fuera de ellas. Entonces, si lo que hace valioso al periodismo es discriminar entre las historias reales y las ficticias y jerarquizar una agenda noticiosa ¿por qué hay quienes se empeñan en diseñar los sumarios de los medios según lo que marca la tendencia digital?

Con su fruto infoxicado estoy

En la vorágine del minuto a minuto televisivo, que Internet refraccionó hasta la décima de segundo, Luchessi encuentra otro problema que el periodismo contemporáneo todavía no digirió: los medios tradicionales y los nativos digitales tienden a seleccionar la información que da cuenta de sus propios intereses argumentativos. De esta forma se arriba a otro escenario problemático: el de la retroalimentación. Ahí, cada nuevo contenido contribuye a la reproducción de los sentidos comunes y al refuerzo de sus argumentos. Ahora, sin pluralidad, ¿de qué clase de periodismo hablamos?

Casi todos los programas televisivos sobreimprimen en la pantalla el tema del día con un símbolo numeral. Lo que buscan, según la praxis cotidiana, es conducir la interacción de su audiencia en las redes sociales para traccionar nuevos televidentes o, mejor aún, lograr el nuevo hito del momento: volverse una tendencia. Se trate de una telenovela o un noticiero, lo importante es que hablen de uno y, de paso, usar las nuevas herramientas digitales para saber qué opina “la gente” al respecto. Así los guionistas pueden adaptar el desarrollo de sus productos a los gustos del consumidor. ¿Pero es lo mismo un programa de ficción que otro que pretende organizar los acontecimientos destacados de la actualidad nacional?

Un cura para este mal

Lo que los medios tradicionales no se dieron cuenta a esta altura es que al meterse a competir por la noticia en el fango digital pierden con mayor rapidez la legitimidad que les brindaba la certeza informativa y el análisis agudo. Emergen en contraposición los líderes de opinión que, adaptados con mayor facilidad al nuevo contexto transmedia, tienen tantos “amigos” o “seguidores” como las grandes corporaciones informativas y menos compromisos o pruritos. Ellos tienen la capacidad de seleccionar “lo mejor” de la información circulante y alcanzan un poder cada vez mayor para resignificarla.

Sus alcances quedaron explicitados en la Encuesta Nacional de Consumos Culturales elaborada por la Secretaría de Cultura de la Nación en 2014, antes de que recategorizaran esa dependencia al nivel de Ministerio. Allí se destacó que leer los diarios por Internet es la quinta actividad que realizan los argentinos que se conectan a Internet, con el 37% de las preferencias  (por debajo de usar las redes sociales, leer mail, escuchar música y chatear). Apenas un escalón más abajo, con el 36%, figura “informarse por otros medios que no sean ni diarios ni revistas”. Es decir que dentro de la web el tráfico noticioso no se ancla en los portales de los medios gráficos tradicionales, a pesar de que sea la información producida por ellos la que circula fragmentada, editorializada, descontextualizada o hasta en el medio de un álbum de fotos familiares u opiniones musicales.

En ese mundo virtual cobra fuerza un rol que los teóricos de la comunicación definieron como el del “curador” de la información. Esto es: la persona que sigue una conversación digital y puede construir una historia a partir de ella, la encuadra y jerarquiza, organizando a su comunidad de seguidores. Pueden ser estrellas de medios masivos, periodistas reconocibles por un registro particular, referentes de medios alternativos, viejos blogueros devenidos en twitstars con gran capacidad de adaptación, o hasta anónimos administradores de una página en Facebook que reúne muchos “me gusta”.

La era está pariendo otra noción

Las instituciones tradicionales entraron en crisis ya hace años y los medios creyeron salir indemnes de esa sentencia. Sin embargo, la obsolescencia de sus estructuras está plasmada en el día a día, cuando su nombre ya no funciona como legitimador de sus periodistas sino que, por el contrario, tratan de aprovechar la influencia personal de estos para potenciar su mensaje.

Los apocalípticos suelen caracterizar este momento como el fin del periodismo, en un gesto que refleja más el efecto edulcorado y complaciente de la memoria heroica que una descripción certera. La noción de noticia cambió, el consumo informativo también. Pero no hay que confundir: el renunciamiento a la capacidad para organizar e interpretar los acontecimientos no es una necesidad adaptativa, sino más bien una opción individual.

El tiempo pasa para todos, y no lo hace de la misma manera. Y como dijo el cantautor, está a favor de los pequeños.

http://www.revistaturba.com.ar/ediciones-anteriores/numero-4-diciembre-2014/

lunes, 21 de diciembre de 2015

La misma apuesta, la misma suerte

Por Javier Borelli
Que no, que no, que nos representan, fue uno de los cantos más repetidos en las asambleas organizadas en las plazas de toda España en los días siguientes al 15 de mayo de 2011. Aquellos versos que reunieron a miles de indignados por la situación de su país resumían mejor que ningún otro el clima de la explosión social que pocos pudieron prever y que la mayoría falló en interpretar. Los destinatarios, parece más claro ahora, no estaban solamente en el gobierno, sino en el conjunto de instituciones que en la historia reciente española habían asumido la voz de la ciudadanía. Entre ellos dos protagonistas: la dirigencia política y los medios masivos de comunicación. Ambos se encuentran actualmente en su momento más bajo de popularidad, pero intentan recuperar la gloria perdida pergeñando alianzas y valiéndose del poder que aún conservan. ¿Cómo enfrentan la marea destituyente de las nuevas organizaciones políticas y la viralidad de los medios digitales? 

Hubo un tiempo que fue hermoso

En 2007 el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se repartieron en mitades casi iguales el 71% de los votos de las elecciones autonómicas y municipales del país. Entonces, el desempleo rondaba el 10% y los créditos hipotecarios se firmaban por valores superiores al 100% del boleto de compraventa. La imagen de España, a través de la burbuja inmobiliaria, era la de un territorio en el que el estado de bienestar había logrado convivir con el liberalismo económico.

El País, el diario generalista de mayor circulación, tiraba 435 mil ejemplares y El Mundo, su principal competencia, rondaba los 336 mil. En ese marco, el Grupo Prisa, propietario del primero, aprovechaba la plata dulce para hacerse con 3.000 millones de euros destinados a su crecimiento en América Latina. El grupo italiano RCS MediaGroup, propietario del segundo, invertía 1.100 millones en España adquiriendo el Grupo Recoletos (que editaba otras publicaciones importantes como el diario deportivo Marca y el financiero Expansión). Endeudarse apostando a los medios tradicionales en plena época de reconversión tecnológica parecía cuanto menos una apuesta arriesgada.

Un año después se desató la gran crisis económica y los bancos españoles decidieron cortar el chorro de divisas. El índice de desempleo comenzó un ascenso sostenido, se multiplicaron los desalojos por falta de pago de los créditos hipotecarios y los balances pasaron a números rojos en la mayoría de las grandes empresas privadas, entre ellas las dueñas de los medios masivos de comunicación gravemente comprometidas con las entidades financieras. El tiempo de las vacas flacas encontraba compañías informativas más preocupadas por su supervivencia que por explicar fielmente lo que estaba sucediendo.

El mensaje que (casi) nadie oyó

Faltaba una semana para las elecciones autonómicas y municipales de 2011 cuando los indignados tomaron las plazas del país. El desempleo rondaba el 20% y Jose Luis Rodriguez Zapatero, presidente del gobierno por el PSOE desde el 2004 confiaba en llegar a los comicios generales del año siguiente sin ninguna explosión. Las protestas del 15M apenas se quedaron con un recuadro de las portadas de los matutinos. El título principal del 16 de mayo hacía hincapié en el “escándalo sexual” del entonces director del FMI, Dominique Strauss-Kahn, y las manifestaciones simultáneas en 50 ciudades apenas merecían una foto que se explicaba en las respectivas secciones de Información General dentro del cuerpo del diario.

Los medios no lo decían, pero junto a los carteles que criticaban a los políticos y banqueros colgaban otros con consignas contra ellos. El canto de Televisión, manipulación también se hacía escuchar cuando las cámaras enfocaban a las multitudes en las numerosas marchas de esos días.

Los resultados de los comicios del 22 de mayo golpearon casi exclusivamente al partido gobernante, que bajó notablemente sus votos mientras que el PP, su alter ego en el centro del espectro político, pintó casi todo el territorio nacional con su color azul. La gente seguía en las calles y los medios hablaban del vacío de representación política. Dos meses después, Zapatero anunciaba el adelanto de los comicios generales al 20 de noviembre de ese año para que “otro gobierno dé certidumbre”. Así, en plena crisis institucional y partidaria, el líder del PSOE le cedió el sillón de la Moncloa a Mariano Rajoy del PP, que asumió el cargo ostentando una mayoría absoluta en el Congreso de los diputados.

En sus cuatro años de gobierno, sin embargo, poco hizo por revertir la situación. El desempleo trepó hasta el 27% de la población económicamente activa en 2013, para volver en julio último al 22% con el que había asumido, a pesar de haber aprobado numerosas medidas de flexibilización laboral con el fin declarado de “facilitar la contratación”. El número de desalojos siguió en aumento (la Plataforma de Afectados por la Hipoteca calcula más de 570 mil desde el inicio de la crisis) al igual que los suicidios registrados por el Instituto Nacional de Estadística, que en 2014 alcanzaron el número más alto en 25 años: 3.870, un 22% más que en 2010.

Los principales diarios, incapaces de hacer frente a los cambios tecnológicos y ahogados financieramente por sus deudas, sometieron su línea editorial a sus intereses privados acentuando la caída en las ventas y, lo que es más grave aún, perdiendo influencia. Según la Oficina de Justificación de Difusión (OJD), la tirada promedio anual de El País en 2014 fue de menos de 260 mil ejemplares, un 40,4% menor que en 2007, mientras que la de El Mundo fue de 150 mil, menos de la mitad de lo que sacaba a la calle siete años antes.

En Internet, por otra parte, si bien mantienen el liderazgo en visitas diarias, cada vez son más los medios exclusivamente digitales que les pelean el podio. Para Comscore, uno de los sitios de medición digital más populares, el digital Elconfidencial.com ya se encuentra tercero en el promedio de usuarios por día.

Tu también hijo mío

“Una de las pancartas más famosas del 15M fue: detrás de cada político hay tres tertulianos (ndr: panelistas televisivos). Y tenían razón”, recuerda en diálogo con Turba Ignacio Escolar, ex director del diario Público (que cerró su edición impresa en 2012) y actual director de Eldiario.es, uno de los medios digitales que rankean entre los 10 más leídos de España. “A la prensa se la ha criticado mucho porque en vez de funcionar como contrapoder funcionaba como relaciones públicas del poder y eso le ha pasado factura y lo sigue haciendo”, añade.

“Las razones que explican por qué ha nacido Podemos y por qué ha podido colocarse tan arriba con tan buenos resultados y tan pocos medios en el arranque, no son tan distintas a las que nos permitieron a nosotros salir. En nuestro caso aprovechamos una crisis doble de la prensa: la del modelo de negocio y la de la credibilidad. Porque la credibilidad tiene que ver con la cuenta de resultados (ndr: balance) toda vez que las pérdida los llevan a tener menos margen de maniobra para informar sobre algunos temas”, explica.

Podemos, el partido político nombrado por Escolar, surgió en enero de 2014 impulsado por un pequeño grupo de militantes provenientes en su mayoría del ámbito académico español que habían roto la barrera del desconocimiento con un programa de televisión en una emisora de baja potencia de los suburbios madrileños. Su hábil uso de las nuevas tecnologías y la eficacia de su discurso para llegar a los desencantados del bipartidismo logró que en menos de cinco meses alcanzaran más de 1,2 millones de votos (casi el 8%) en los comicios para el Parlamento Europeo, lo que se tradujo en cinco bancas.

“El reclamo del 15M hablaba también a los medios masivos y creo que eso se vio en las elecciones europeas. Porque Pablo Iglesias (secretario general de Podemos) no había salido en ningún periódico de papel hasta el momento y eso fue verdaderamente una llamada de atención”, reconoce Fernando Baeta, entonces director del sitio web de El Mundo y hoy director adjunto de El Español, un sitio de noticias exclusivamente digital de reciente salida.

A partir de ahí, Iglesias y la mesa de conducción de su partido comenzaron a ganar protagonismo en las portadas de los medios masivos aunque, en la mayoría de los casos, para ser cuestionados por su apoyo o asesoría profesional a los gobiernos de Venezuela y Ecuador, sus vínculos con el ala política del nacionalismo vasco y, más recientemente, por su respaldo al gobierno de izquierda de Alexis Tsipras en Grecia. Casi siempre, acompañado por notas editoriales que cuestionaban la racionalidad de darles un voto.

A pesar de ello, en las elecciones autonómicas y municipales de mayo último, entre el PP y el PSOE sumaron apenas un 52% de los votos, casi 20 puntos porcentuales menos que hace ocho años. Podemos, con irradiación nacional pero poca presencia territorial en el interior del país, integró distintas alianzas que se hicieron con el gobierno de varias ciudades importantes. Entre ellas Barcelona y Madrid.

Lo que viene

A principios de agosto el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el más reputado instituto de estudios demográficos de España, que además es estatal, lanzó su último barómetro de alcance nacional. Allí le preguntó a los ciudadanos cómo evaluaban el mandato del actual presidente de Gobierno. Seis de cada diez consideraron que su gestión había sido “mala” o “muy mala”. Todavía más, ocho de cada diez dijeron que su figura le generaba “poca” o “ninguna confianza”. En la misma encuesta siete de cada diez consideraron como “regular” o “mala” la tarea del PSOE en la oposición y el 78% señaló que su nuevo líder, el joven y sonriente Pedro Sánchez, le inspira “poca” o “ninguna confianza”. A pesar de ello, ambos partidos encabezan las proyecciones y probablemente de alguno de sus partidos surja El nuevo Presidente del Gobierno.

A falta de pocos meses para los comicios generales aún no puede preverse con seguridad el resultado. Sí se sabe, en cambio, que las grandes cabeceras madrileñas ya no tienen el mismo poder de fuego que antes. Sus dueños, que se resisten a probar nuevos modelos de negocio, continúan menguando las redacciones a fuerza de recortes de sueldos y personal (la Asociación de Prensa de Madrid estima doce mil despidos desde 2008), mientras las redes sociales se quedan con las primicias y los agregadores de noticias capturan la atención de la audiencia desde sus celulares. También puede asegurarse que aunque Podemos quede lejos de ser la primera fuerza en el Parlamento, igual tendrá un poder decisivo en los próximos cuatro años.

Nadie duda que 2016 depare un nuevo escenario político y mediático. La pregunta es si los encargados de conducir las principales instituciones que hegemonizaron esos espacios desde el fin del franquismo lo seguirán negando.

Publicado en el número 6 de Revista Turba, noviembre 2015

jueves, 11 de septiembre de 2014

"La gente quiere controlar su información y ser anónima para navegar"

Tor es una organización sin fines de lucro que hace investigación y desarrollo. Brindamos privacidad online y nuestro producto principal es el navegador Tor, que logra esconder quién eres y qué ves en Internet gracias a una red de 6000 voluntarios en 85 países que evitan que seas rastreado", cuenta a Tiempo Argentino Andrew Lewman, director ejecutivo del proyecto.
Unos dos millones y medio de personas en todo el mundo usa Tor. Casi el 30% de ellos vive en EE UU, Alemania o Rusia, países donde se ha denunciado un férreo control informático. Desde los gobiernos, incluso, han llegado a acusarlos de ser cómplices de delitos porque algunos delincuentes usaron su sistema para no ser descubiertos.
Lewman, sin embargo, asegura que la mayoría de sus usuarios solo quiere "sentirse en control de su información y ser anónimos para navegar". El director de Tor señala que "hay cosas muy aburridas para las que la gente usa nuestro navegador, pero también otras cosas excitantes. Trabajamos con muchos activistas de Derechos Humanos cuyos gobiernos quisieran que no hablen."
Irónicamente, Tor basó su desarrollo en un proyecto del Departamento de Investigación de la Marina de EE UU llamado The Onion Routing Project (por las capas de la cebolla que dificultan llegar al centro). "Eso se hizo en los '90 y por un tema de financiamiento decidieron hacerlo con código abierto. Nosotros arrancamos desde ahí hacia un sistema mucho más práctico para el usuario promedio y funcionó muy bien." Tan bien que, según su director, recibe "cientos de miles" de intentos de hackeo por mes.
Lewman destaca que es muy difícil escapar del rastreo y hasta reconoce que está de acuerdo con "cierta recolección de información" porque, concede, "vivimos en el mundo moderno". Pero el director de Tor también piensa que la solución a este tipo de abuso es colectiva y, para eso, primero hay que tomar conciencia.
"El año antes de Snowden tuvimos 70 millones de descargas, y al año siguiente, 150 millones", relata. Pero más importante que eso es el proceso social. "Antes, uno podía preguntarle a cualquier persona en la calle qué piensa de la privacidad y decían que no tenían nada que ocultar. Pero ahora dicen que se sienten espiados y comienzan a preguntar por qué el gobierno junta toda esa información."  «
 

Crece la preocupación por preservar la privacidad en la era de la Big Data

Facebook ofrece un producto que un segundo antes uno no sabía que necesitaba. Un mensaje en el celular avisa que cerca de donde estás hay un lugar excelente para cenar. Algunos se dejan seducir por la comodidad y otros reaccionan con preocupación. En todo caso, la información ha sido suministrada por nosotros, voluntaria o inconscientemente. ¿Qué podemos hacer para controlarla? ¿Quiénes manejan nuestra información personal y qué saben exactamente? Estados y corporaciones se alían y/o compiten por recursos para llegar primero a la era de la Big Data.
Un hombre entró furioso a uno de los cientos de almacenes que la compañía Target tiene en el estado de Minneapolis (EE UU). "¿Cómo puede ser que le manden cupones de descuento para comprar ropa de bebé a mi hija que recién está en la secundaria?", gritaba. El encargado dijo que no estaba al tanto, y el gerente llamó días después para pedir perdón, pero se sorprendió al recibir él las disculpas. "Al parecer hubo actividades en esta casa de las que no estaba al tanto", confesó el avergonzado padre. Corría 2004 y todavía no se hablaba de Big Data, pero Target ya usaba su base de datos para predecir cuáles de sus clientes podían estar embarazadas.
En junio de 2013, el ex analista de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense, Edward Snowden, filtró al mundo decenas de miles de documentos secretos que confirmaban la existencia de varios sistemas de espionaje operados por EE UU y las principales potencias europeas, muchas de ellas en complicidad con empresas proveedoras de servicios de comunicaciones. El escándalo fue global y todos fueron puestos en aviso de que sus correos electrónicos, su historial de navegación por Internet, sus compras con tarjeta de crédito y hasta sus llamadas telefónicas estaban siendo almacenadas y observadas por los departamentos de Inteligencia. El concepto de Big Data había hecho su irrupción definitiva.
¿Qué es Big Data? Los especialistas en marketing lo resumen con tres V: grandes volúmenes de información, gran variedad de fuentes para obtenerla y gran velocidad para procesarla. ¿Pero cuánto es mucha información? Según un informe presentado en mayo por el gobierno estadounidense, sólo en 2013 se produjeron cuatro zettabytes de información. Ese número se escribiría con un 4 seguido de 21 ceros. Para dimensionarlo, la Casa Blanca usó la siguiente metáfora: "Imagínense que cada estadounidense se sacara una foto digital cada segundo de cada día durante un mes. Todo junto equivaldría a un zettabyte." Eso, multiplicado por cuatro.
La anécdota de la compañía que se enteró del embarazo de la adolescente antes que el padre impactó a la socióloga estadounidense Janet Vertesi, integrante del Centro de Políticas para las Tecnologías de la Información de la Universidad de Princeton. Tanto, que decidió usar su propio embarazo como experimento para ver si era posible escaparle al Gran Hermano virtual. Para ello, debió cambiar todos sus hábitos sociales y pedir a sus conocidos que eviten mensajes alusivos al embarazo en redes sociales y correos electrónicos. Dejó de hacer compras con tarjeta y usó cotidianamente el Tor, un navegador que permite al usuario recorrer la Web sin dejar rastros ni ser identificado (ver aparte).
El experimento funcionó, pero Vertesi no se quedó con los mejores recuerdos. "Fue caro porque no pude usar las tarjetas con las que tenía descuento y fue muy molesto desde el punto de vista social, perder la posibilidad de interactuar en Facebook", señaló al presentar en Nueva York los resultados durante el seminario "Teorizando sobre la Web", en abril. Allí también confesó que muchas veces sintió como si estuviera cometiendo un crimen y temió que en cualquier momento alguien del FBI fuera a golpear su puerta preguntando por los múltiples retiros de efectivo de distintos cajeros o la compra de tarjetas prepagas de algunos locales.
Vertesi reconoce que ocultarse hoy "requiere de mucho sacrificio y no lo recomendaría". Sin embargo, agrega, su experimento sirvió para que la gente se tome un minuto para pensar seriamente en la información que uno suministra.
"Los que estamos preocupados por la privacidad somos de la generación X para atrás. La generación del Milenio (como se les dice a los nacidos entre 1980 y 2000) tiene una mente abierta respecto de lo que comparte o no", advierte Mara Destefanis, fundadora y directora de Big Data Machine (BDM), una empresa argentina que se encarga de "capturar la información pública de Internet, procesarla, analizarla y hacer reportes como si fuera una biblioteca online para que cualquier persona pueda hacer uso de los datos para sus propios objetivos". Su fin último, detalla, es "sacarle utilidad a esa información y constituirla en modelo predictivo". Algo semejante a lo que ya hacía Target en 2004 con su base de datos, pero ahora ampliado a toda la Web.
Su práctica profesional la llevó a relativizar los temores respecto del monitoreo de las acciones de los usuarios. "Uno tiene que saber lo que comparte y lo que no. Es lo mismo que cuando estamos offline." Aun más, agrega, la paranoia sucede porque estamos en un momento de cambio. "Todavía el consumidor piensa que son las empresas las que tienen el control, pero es al revés. De acá a 2020, el derecho lo va a tener el consumidor, porque todo va a ser personalizado."
Enrique Chaparro, presidente de la fundación Vía Libre, una organización argentina que promueve los postulados del movimiento de software libre, coincide con Destefanis en que, para tener control sobre la privacidad, es bueno empezar por casa. "La regla de oro en esto es que todo lo que hagas en un sistema de comunicación (en particular, pero no exclusivamente, en Internet), es público. Por lo tanto, no publiques lo que no pintarías con aerosol en la puerta de tu casa", reflexiona.
Sin embargo, se diferencia, en el manejo de la información "no hay soluciones individuales porque siempre podés ser rastreado por cercanía; aunque vos no tengas cuenta en 'Fachobuk', alguien podría publicar una foto tuya y etiquetarte". Por ello, insiste, "la solución es colectiva y política: hacer cumplir, donde las hay, las leyes de protección de datos personales. Como en la Argentina, donde hay una buena ley pero una pésima aplicación." Mientras tanto, el Gran Hermano te seguirá mirando.  «
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Richard stallman: "la resistencia individual es sólo el comienzo"
Las respuestas de Richard Stallman, el fundador del movimiento de software libre, llegan por email. En el encabezado hay unas líneas dirigidas a "cualquier agente de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional) o del FBI que pudieran estar leyendo el correo". Invita a seguir el ejemplo de Snowden y difundir los mecanismos de espionaje.
Stallman, que en 1985 publicó el manifiesto GNU, que sentó las bases para el desarrollo del concepto de copyleft, explica a Tiempo Argentino que siempre trata de eludir la entrega de datos personales. "Pago en efectivo, en tiendas físicas; entonces ninguna base de datos sabe lo que compro. No me identifico a los sitios web, y no los visito desde mi máquina personal; entonces no saben que las visitas son mías. La única excepción es con mis recetas médicas: en EE UU no hay manera de evitarlo."
Consultado por el experimento de Janet Vertesi, Stallman asegura que "la resistencia individual es sólo el comienzo de lo que hace falta. Tenemos que organizarnos para poner fin a los sistemas que rastrean a la gente." Y respecto de los distintos tipos de rastreo señala que el peor es el del Estado, porque "cuando una empresa acumula datos personales, también tiene que entregarlos al Estado".
Uno de los clásicos argumentos de los defensores del registro compulsivo de datos se basa en que eso sirve para que cualquier empresa pueda adecuar sus ofertas a las "necesidades" de los usuarios. Stallman discrepa con esa postura. "El que vende su libertad por un poco de comodidad tiene mal las prioridades. Pero no les diría nada, sino que los citaría como ejemplo de un pensamiento tonto."

La ley argentina
Protección de Datos Personales
En el año 2000, la Argentina sancionó la Ley 25.326 de Protección de Datos Personales. El artículo 27 asegura que cualquiera puede solicitar a cualquier empresa que le suministre toda la información que posea sobre su persona y pedir que la retiren o bloqueen.

Alé Alé: cooperativismo a la carta

Los mozos van y vienen con bandejas llenas. Tropiezan con los invitados, que se acomodan en los rincones todavía libres, y siguen con la boca repleta de sonrisas. Sus camisas negras se inflan en el pecho, ahí donde está bordado "Cooperativa Alé Alé". De golpe interrumpen su recorrido para sacarse una foto con los comensales y recibir un saludo de los que siguen entrando: vecinos, viejos clientes, legisladores porteños y nacionales. Todos comparten la alegría del momento: "Hoy es un día para celebrar", cuenta Andrés Toledo, presidente de la cooperativa, que inaugura su nuevo local. Claro que para los trabajadores de Alé Alé, eso sólo puede hacerse de una manera: trabajando.
La mesa principal no está armada para cenar. Sobre el mantel hay placas con pedacitos de azulejo. "Es parte del piso del viejo restaurante que queríamos darle en agradecimiento a todos los que nos apoyaron", explica Ornella Nociti, la abogada que acompañó a los 40 trabajadores desde la primera orden de desalojo, en enero de 2013.
En la mesa de al lado se acodan el diputado nacional Horacio Pietragalla y los legisladores porteños Quito Aragón y Gabriela Alegre (del Frente para la Victoria), José Cruz Campagnoli y Edgardo Form (Nuevo Encuentro), y Aníbal Ibarra (Frente Progresista y Popular), entre otros. En esa mesa y en las otras, muchas más, aseguran los trabajadores, está la clave del día. "La sociedad nos respaldó y se puso en contra de los empresarios. Por eso no nos desalojaron", continúa Toledo.
"Ir a dormir sin pensar que al otro día te pueden desalojar es algo hermoso", trata de explicar su sonrisa el presidente de la cooperativa. Superar esa incertidumbre es apenas uno de los grandes logros de la lucha colectiva iniciada el 28 de diciembre de 2012, cuando el grupo empresario OJA se presentó en concurso de acreedores y cerró La Zaranda, uno de sus seis restaurantes. “Desde que los trabajadores decidimos autogestionarnos, estuvimos turnándonos para dormir en el local y seguir trabajando”, agrega. En ese lapso resistieron cuatro intentos de desalojo, el último de ellos a fines del año pasado.
Aquel 2 de diciembre, sin embargo, se transformó en el inicio de esta nueva historia. El apoyo de clientes, legisladores y hasta el Ejecutivo nacional lograron torcer la decisión judicial y los trabajadores firmaron un acuerdo con los dueños del local de Villa Crespo para poder alquilar ese predio hasta el 31 de julio último. Todo terminó de pegar un giro con un llamado inesperado. "El dueño del inmueble de Cabrera 4270, en Palermo, vio nuestro pedido de solidaridad en los medios y se acercó a nosotros", recuerda Toledo. Era además un viejo cliente de Alé Alé.
En marzo firmaron el contrato de alquiler del nuevo establecimiento y, desde entonces, trabajan en la refacción del local. Como no podía ser de otra manera, las empresas contratadas a través del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) para la obra fueron cooperativas. Y mientras tanto, contaron también con el apoyo del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, que les otorgó un subsidio con el cual pudieron afrontar el gasto de los dos alquileres simultáneos que pagaron hasta el mes pasado.
"Los dueños nos dejaron quedarnos en Estado de Israel hasta el 10 de agosto. Ahí empezó la mudanza y desde entonces no tuvimos ingresos. Pero para eso fuimos ahorrando para poder sostenernos", prosigue Toledo, que prueba la eficiencia que puede tener la economía solidaria.
Su voz refleja la ansiedad de los días previos a recibir a sus primeros clientes. "De aca al sábado tenemos que seguir trabajando para llegar con todos los detalles. Pero estamos felices por todo lo que se logró y por haber podido mostrar que los trabajadores podemos." Referente de la lucha colectiva, Toledo repite por enésima vez los verbos que más veces conjugó en los últimos dos años para hablar de lo que viene: "Trabajar más que antes y agradecer, demostrar que no fue en vano todo lo que se invirtió acá." «

Villa 20: el gobierno de la Ciudad encargó un estudio que ya realizó

El 15 de diciembre de 2005 se cumplieron los noventa días que tenía el gobierno de la Ciudad para citar a una audiencia pública con los vecinos de la Villa 20 de Lugano para discutir las obras de urbanización del barrio. Nueve años después del plazo establecido por la ley 1770, ese encuentro todavía no se llevó a cabo y esta semana la jueza Elena Liberatori volvió a ponerle plazos al Ejecutivo porteño que, lejos de planear lo que la ley le demanda, encargó dos estudios iguales para medir la contaminación del lugar.
 A fines de 2006, la Asesoría Tutelar inició una causa judicial por contaminación provocada por un depósito de autos de la Policía Federal que ocupaba una parte del mismo predio. Ocho años más tarde, el Ejecutivo porteño ni siquiera concluyó el estudio de "caracterización del área" previo al saneamiento, pese al embargo de $ 29 millones que impuso en 2010 la justicia en lo Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad. En el medio, unas 700 familias en déficit habitacional ocuparon el antiguo cementerio de vehículos y fueron desalojadas con violencia el sábado pasado. ¿Qué pasará con ellos y con los vecinos de la Villa 20 que todavía sufren las consecuencias de la contaminación y el hacinamiento?
Saneamiento y urbanización son lo urgente y lo importante en la Villa 20 de Lugano. Claro que en la falsa dicotomía el gobierno de la Ciudad optó por una misma solución: eludir su responsabilidad. La decisión no fue exclusiva de Mauricio Macri, que concluirá sus ocho años de gestión sin cumplir con el mandato legal de urbanizar la villa, sino también de Aníbal Ibarra, que estaba a cargo del Ejecutivo porteño cuando se sancionó la ley 1770, y de Jorge Telerman, que lo sucedió tras su destitución.
La primera noticia de contaminación en la Villa 20 de Lugano la dio la Secretaría de Salud del gobierno porteño en 2004. Según un estudio realizado entre octubre y noviembre de ese año en la manzana 28, lindera al predio ocupado por el depósito de autos, 29 de los 32 chicos que habitaban allí tenían presencia de plomo en sangre. Cuatro de ellos tenían valores que superaban los 10 microgramos por decilitro de plomo y fueron derivados para su atención al Hospital General de Niños Ricardo Gutiérrez. En ese informe, la doctora Silvia Ferrer, entonces Coordinadora del Programa de Salud Ambiental de la Secretaría, consideraba "imprescindible el estudio de suelos de la manzana 28 ante la sospecha que los suelos están contaminados por metales pesados, básicamente plomo”.
La Defensoría del Pueblo de la Ciudad tuvo que intermediar en 2006 para que el gobierno ordenara el estudio al Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). Ese estudio reveló por primera vez la necesidad de cerrar el depósito de autos y hacer un saneamiento en el terreno.
En 2006 y 2007 el Centro de Salud y Acción Social (CeSAC) 18 y el Departamento de Salud Ambiental de la Ciudad realizaron otros dos estudios a los chicos que habitaban las manzanas linderas al depósito de autos. Los resultados marcaron entonces que ya el 35,5% de los niños tenían un nivel de plomo en sangre que superaba el límite de "riesgo potencial a presentar cuadro de intoxicación". Esto era un 23% más que tres años antes.  Un niño incluso tuvo que ser trasladado de urgencia al Hospital de Niños Pedro de Elizalde por triplicar el valor límite, según recuerda un informe de la Asesoría Tutelar publicado en febrero de este año.
Recién a principios de 2011 la Dirección Nacional de Fiscalización de Desarmaderos y Autopartes, dependiente del Ministerio de Justicia de la Nación, anunció que ya había removido y compactado unos 4242 vehículos. Lo que equivalía, según esa dependencia, al 90% de los automóviles originalmente allí ubicados.
A esa altura, el gobierno porteño ya tenía trabado un embargo por $ 29.200.000 sobre los fondos que le gira la Lotería Nacional a la Ciudad, decidido en 2010 por el juez Roberto Gallardo, que entonces tenía a su cargo la causa por contaminación en la Villa 20.
Esas doce hectáreas libres al lado de la sobrepoblada Villa 20 no podían permanecer mucho tiempo así. En septiembre de 2013, la asesora tutelar Norma Sas lo advirtió y solicitó la realización de un vallado de contención para evitar cualquier intento de toma. En la madrugada del 25 de febrero de este año la necesidad superó al temor y se formó el asentamiento.
"El domingo a las nueve de la mañana empezamos un trabajo de caracterización del área y situación de contaminación. Para eso ya adjudicamos el trabajo a Ecodata Sociedad Anónima, una empresa inscripta en la agencia de control ambiental”, cuenta a Tiempo Argentino Edgardo Nardi, director general de Evaluación Técnica de la Agencia de Protección Ambiental (APrA) de la Ciudad. Esta empresa, subsidiaria de la italiana Geodata, ya estuvo a cargo de otras obras con el gobierno porteño: entre ellas, hizo el estudio ambiental para el entubamiento del arroyo Maldonado, una de las mayores obras públicas de la gestión macrista.
Según Nardi, Ecodata "medirá los niveles de contaminación", una tarea para la que el año pasado ya se le pagaron $ 1.370.000 a la empresa Green Cross Argentina, según se desprende de la resolución 96 del APrA del 25 de abril del año pasado. Green Cross llevó a cabo esa tarea y entregó en septiembre su Informe Final en el que establece los lugares precisos en los cuales existe contaminación de cinc, níquel y plomo. Este último, incluso, alcanza concentraciones tres veces superiores a la permitidas en la napa freática, que es la capa de agua subterránea más cercana a la superficie.
El informe de 77 páginas de Green Cross avanza en el planteo de recomendaciones de saneamiento y hasta estima un costo de entre $ 20 y $ 25 millones, considerando un volumen de tierra a tratar de 20.000 metros cúbicos. Si estos cálculos fueran correctos, el gobierno de la Ciudad ya podría abocarse al saneamiento puesto que cuenta con los $ 29 millones embargados por el Juzgado Contencioso, Administrativo y Tributario número 4.
En lugar de eso, encargó un nuevo estudio que, según Nardi, tomará hasta su finalización unos cinco meses y medio. "En función de todo esto se evaluará el saneamiento", agregó el director de Evaluación Técnica del APrA. Es decir que hasta 2015, al menos, no habrá solución a la contaminación. La urbanización y el déficit habitacional, en tanto, siguen siendo solo palabras escritas en la ley 1770.  «
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Qué hace la plombemia

La Organización Mundial de la Salud señala que el 40% de las enfermedades que afectan a los niños se relacionan con factores del medio ambiente.
  • Por vía respiratoria se absorbe entre el 30 y el 50% del plomo inhalado.
  • Por vía digestiva se absorbe el 10% (hasta el 50% en los niños).
  • Quienes más se enferman son los niños de entre 1 y 6 años, que gatean y juegan en el piso que, muchas veces, es directamente de tierra contaminada. A esta edad el cerebro y el sistema nervioso de los niños son más sensibles a los efectos dañinos del plomo, ya que sus sistemas están en vías de crecimiento.
  • Una exposición de escasa magnitud pero sostenida al plomo puede generar: reducción en el coeficiente intelectual y tiempo de concentración, discapacidad en el aprendizaje, limitaciones en la lectura, pérdida de audición, limitaciones en el crecimiento, y alteración de las funciones motoras y visuales.
El plomo en los chicos
 La Villa 20 de Lugano no es la única en la Ciudad afectada por la contaminación con plomo.
Según un informe publicado por la Auditoría General de la Ciudad, a cargo de Facundo del Gaiso, al menos otras dos presentan valores preocupantes de ese metal pesado. Un estudio realizado por la Autoridad de la Cuenca Matanza Riachuelo (AcuMaR) a 962 chicos menores de seis años arrojó que el 25% tiene niveles de plomo en sangre superiores a los valores de referencia. El mismo porcentaje de chicos con plomo en sangre dio otro análisis realizado por médicos del Hospital Cosme Argerich en la Villa Rodrigo Bueno en 2009. Allí, en la manzana tres y cuatro, también se había colocado un cementerio de autos que llegó a tener casi 600 vehículos. Estos ya fueron removidos y en su lugar se construyó una plaza, pero el terreno nunca fue saneado.

Publicao el 31 de agosto de 2014 en la edición impresa de Tiempo Argentino

Procesan a tres oficiales de la Metropolitana

La jueza de instrucción en lo Criminal Wilma López dictó el procesamiento de los tres oficiales de la Policía Metropolitana detenidos por la represión a los integrantes de la Asamblea de la Sala Alberdi, ocurrida en marzo de 2013, por los delitos de triple homicidio agravado en grado de tentativa. Los agentes Nelson Maximiliano Acosta, Miguel Antonio Ledesma y Gabriel Heriberto Pereira de la Rosa quedaron en prisión preventiva a la espera del juicio. El último de ellos además deberá afrontar otra causa en el fuero Criminal y Correccional Federal por acopio y tenencia de municiones encontradas durante un allanamiento de su hogar. Para la magistrada, Pereira de la Rosa proveyó las balas de plomo con las que luego fueron heridos Mario Fumaroni y los periodistas de la Red Nacional de Medios Alternativos (RNMA), Germán Darío de los Santos y Esteban Ruffa.
"La valoración de la prueba a la luz de las reglas de la sana crítica permite afirmar en esta etapa procesal –y con la provisoriedad que la caracteriza– que los nombrados fueron quienes dispararon contra los tres manifestantes en la intersección de Corrientes y Paraná utilizando las armas provistas por la institución, aunque con postas de plomo, provocando las lesiones constatadas en autos, en palmario incumplimiento de la resolución 27/2011 que así lo prohíbe." Con esas palabras la jueza López confirmó el procesamiento de los tres oficiales acusados tanto por la Fiscalía Nacional en lo Criminal de Instrucción N°7 como por la querella a cargo de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi).
Los tres oficiales habían sido citados a prestar declaración indagatoria el 13 de agosto, pero sólo dos se presentaron. El tercero, Nelson Acosta, recién lo hizo una semana después aduciendo que antes se encontraba de vacaciones. Tras declarar, los tres quedaron detenidos.
Al rechazar su pedido de excarcelación, la jueza precisó que no sólo lo hizo por la gravedad del delito que se les imputa, sino por el hecho de "ser personal policial de la Policía Metropolitana, quienes en el marco de sus funciones y contrariando una norma expresa al respecto dispararon postas de plomo sobre los manifestantes poniendo en peligro su vida". Ese accionar, continúa, "resalta el manifiesto desprecio por bienes jurídicos fundamentales, como la integridad física de las personas y el cumplimiento de las leyes y reglamentos que rigen su actuación".
El documento judicial compromete especialmente a Pereira de la Rosa, un ex agente de la Policía Federal que luego pasó a formar parte de la Metropolitana, en cuyo hogar se encontró un verdadero arsenal (ver aparte). Este incluía 165 cartuchos de munición múltiple calibre 12/70 PG (Propósitos Generales) de postas de plomo o perdigones que, según una pericia realizada ad hoc, contiene "postas 00 coincidentes en tamaño con aquella posta extraída del cuerpo de Mario Ciro Fumaroni". Otro dato que puede complicar a Pereira de la Rosa es que en su descargo el mismo agente aseguró que esas balas "las tenía en su poder al momento de pedir la baja en la Policía Federal".
"Es significativo que se haya logrado en poco tiempo el procesamiento por homicidio agravado, que cuesta tanto que los jueces apliquen cuando la policía dispara sobre los pibes en los barrios en los casos de gatillo fácil", destacó María del Carmen Verdú, quien hoy precisamente comenzará una búsqueda de justicia al iniciarse el juicio oral contra el policía Martín Alexis Naredo, acusado de asesinar a Jon Camafreitas el 23 de enero de 2012.
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Un verdadero arsenal
 Un año y cuatro meses después de que los oficiales de la Metropolitana dispararan balas de plomo sobre los integrantes del Acampe Cultural por la Sala Alberdi, la justicia llevó a cabo un allanamiento en  la casa de Gabriel Heriberto Pereira de la Rosa. Allí encontraron un chaleco antibalas, 2679 cartuchos de bala 9x19 mm, 132 cartuchos de bala calibre .45, cinco granadas de agresivo químico, 105 cartuchos de munición múltiple calibre 12/70 AT (Antitumulto), 165 cartuchos de munición múltiple calibre 12/70 PG (Propósitos Generales) de postas de plomo o perdigones, 523 quinientos veintitrés cartuchos calibre .223 y 180 cartuchos de bala calibre .308.

Unas 50 familias siguen acampando frente al barrio arrasado en Lugano

Adentro no queda nadie. Todo lo que hay son pedazos de ladrillos huecos, maderas y chapones doblados cubiertos de ceniza. Hasta el sábado, en ese predio de 12 hectáreas ubicado al lado de la Villa 20 de Lugano, vivían unas 700 familias que habían levantado sus casas precarias con los materiales que fueron consiguiendo desde febrero, momento de la toma, hasta anteayer, cuando la jueza Gabriela López Iñíguez ordenó su desalojo.
La mayoría de los habitantes se reubicó en casas de familiares o amigos, otra porción aceptó un lugar provisorio en paradores del gobierno de la Ciudad, y unas 50 familias que no quisieron ser separadas según los criterios del Ministerio de Desarrollo Social porteño –que obligan a separar a hombres mayores de edad y mujeres con hijos–, soportaron la lluvia y el granizo de la madrugada de ayer en un campamento improvisado sobre el bulevar de la Avenida Fernández de la Cruz.
En tanto, la Corriente Villera Independiente anunció que volverá a instalar una carpa frente al Obelisco porteño para denunciar la represión policial en el Barrio Papa Francisco y acompañar la resistencia de los que siguen en el predio.
"Unas 52 familias fueron ubicadas en el parador del polideportivo de Parque Avellaneda, otras diez en el polideportivo de Parque Chacabuco y siete en el Martín Fierro (en el barrio de San Cristóbal). Acá quedan unas 50 familias que no quieren ser separadas", precisó el defensor general adjunto de la Ciudad, Luis Duacastella, desde el predio. Sólo el equipo de 20 integrantes de la Defensoría pudo pasar el cordón policial, que aislaba a los vecinos, para hablar con ellos, evaluar su estado de salud, los bienes perdidos en el desalojo, y recolectar pruebas de la "violencia institucional".
Los vecinos denunciaron hechos de violencia por parte de las fuerzas de seguridad encargadas del operativo durante todo el día sábado. En ese marco también fueron agredidos los legisladores porteños José Cruz Campagnoli y Pablo Ferreyra (que resultó herido con cuatro balas de goma), y el diputado nacional Horacio Pietragalla. Como saldo del accionar policial, unas seis personas habían quedado detenidas. Ayer liberaron a cinco de ellas, y aún queda una con prisión preventiva. Según informaron a Tiempo Argentino desde el Ministerio Público Fiscal, esta persona seguía demorada por decisión del fiscal contravencional Carlos Fel Rolero, quien consideró que por tener tres condenas previas y no tener domicilio conocido, podía solicitar su prisión preventiva.
Respecto de la situación de las 700 familias que desde el sábado quedaron nuevamente sin hogar, Duacastella adelantó a este diario que "mañana (por hoy) vamos a plantear judicialmente que se les de a todos un subsidio habitacional, porque la solución tiene que ser homogénea". Al respecto, agregó: "Los alcances de ese subsidio dependerán de la jueza Elena Liberatori." Es que la magistrada interviene en la causa por el incumplimiento de la Ley 1770/05 que establece la urbanización de la Villa 20 (ver aparte). Por ese motivo, la jueza trabó en el año 2010 un embargo al gobierno de la Ciudad sobre los fondos que Lotería Nacional le gira y que a principios de año ya acumulaba unos 29,2 millones de pesos.
La vicejefa de gobierno porteño, Maria Eugenia Vidal, quien ayer hizo alusión al desalojo durante una entrevista radial, eludió referirse al incumplimiento de la urbanización de la villa y el déficit habitacional. En cambio consideró que "fue una toma organizada por un grupo minúsculo", al que calificó de "mafia organizada" que "se aprovechó de la necesidad de muchísima gente vendiéndole terrenos contaminados". Hasta 2011, esas 12 hectáreas estaban ocupadas por un cementerio de autos de la Policía Federal.
El desalojo del sábado a la madrugada concluyó con seis meses de toma del predio y ocurrió cuatro días después de que Melina López, una chica de 18 años, fuera asesinada frente al predio en un intento de robo. El tío de la víctima, Adrián López, también fue entrevistado ayer por Radio Mitre y lamentó que "tuvieran que esperar que muera mi sobrina y mi familia esté toda destruida" para desalojar.
Al respecto, la organización Seamos Libres, que realiza trabajo territorial en la zona, denunció que "desde hace semanas el barrio de Lugano se encuentra en una situación de zona liberada, lo que incentivó una sucesión de hechos que propiciaron la estigmatización de los vecinos y vecinas del barrio y favoreció a generar un clima que justificó el desalojo a cualquier precio".  «
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La crisis socioambiental en la villa 20

En febrero de este año, la Asesoría General Tutelar de la Ciudad de Buenos Aires presentó un informe en el que relevó indicadores sobre la situación de salud ambiental en la Villa 20.
Agua potable: El 80% de las manzanas no presenta conexión reglamentaria a la red de agua potable; el 70% carece de presión continua; el 45% tiene interrupción reiterada del servicio.
Cloacas: El 93% de las manzanas tiene cloacas, pero casi el 90% no son reglamentarias. El sistema desborda cuando hay lluvias abundantes.
Electricidad: El 77% de las manzanas tiene conexiones precarias y no reglamentarias.
Basura: La recolección de residuos es considerada insuficiente en el 62% de los casos.
Gas:  Salvo la Parroquia, el Centro de Salud y el Polo Educativo, casi ninguna casa del barrio tiene gas de red. Se usan principalmente garrafas.
Contaminación: Tres manzanas de la Villa 20 se encuentran sobre el predio del ex cementerio de autos de la Policía Federal. Un estudio realizado allí en 2007 por el Centro de Salud y el Departamento de Salud Ambiental de la Ciudad detectó que el 35,5% de los niños presentan valores que superan el límite de plomo aceptable en sangre. Además, un estudio realizado por la Universidad Nacional de San Martín en 2010 señaló que los suelos del predio no son aptos para uso residencial y recomendó la remoción de los primeros 50 cm para evitar el contacto directo con suelos contaminados con hidrocarburos pesados.